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viernes, 20 de marzo de 2015

ACEPTEMOS EL MENSAJE DE LA FE A TRAVÉS DE JESÚS Y LAS ESCRITURAS

Lc 4, 24-30)
24 Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.
25 Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país.
26 Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.
27 También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio».
28 Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron
29 y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.
30 Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Varios temas aquí. La fe, la incredulidad, el rechazo a Jesús.

Por su fe, el aceite no dejo llenar sus tinajas en la casa de la viuda. Y también por su fe, Naamán, fue curado cuando se bañó en el río Jordán y su lepra dejo de existir. Jesús les habla de estos grandes milagros, y le echan de la ciudad. Pero Jesús continúa con su mensaje. Aceptemos la palabra de las escrituras y el mensaje de Dios.