domingo, 29 de diciembre de 2013

Por qué no nos debemos rendir

¡Perseverancia, persistencia, el premio! Nunca se nos promete que la vida cristiana será fácil de vivir. Por lo contrario, Pablo en su palabra nos recuerda constantemente que debemos tener y mantener un plan y a la misma vez debemos tener un propósito para los tiempos difíciles en el cual Satanás nos ataca. La perseveración no es en vano; hay una promesa que Dios mantendrá.

1 Corintios 9. 24-27
Corra para ganar y corra directo a la meta. Nieguese a si mismo en lo que sea potencialmente dañino y recibirá una corona eterna.

Gálatas 6. 7-10
No se canse de hacer lo correcto, no se desanime ni se rinda y haga el bien a todos. Siembra las cosas buenas del Espíritu y cosecha una vida eterna.

Efesios 6.10-20
Ponte la armadura de Dios y ora en todo tiempo. Usa todas las piezas de la armadura de Dios disponibles para ti. Protegete y defiendete contra todas las estrategias del enemigo.

Filipenses 3.12-14
Esfuerzate hasta el día en que sea lo que Dios desea lo que sea su voluntad. Olvida el pasado y mire adelante. Un premio celestial nos llama.

2 Timoteo 2. 1-3
Enseña estas grandes verdades a personas que transmitan a otras personas. Mantengase firme en la gracia de Cristo aunque se fe de sienta debilitada. Sufra como soldado y no se enrede en los afanes de esta vida. Siga las normas del Señor, como un atleta se prepara para ganar. Trabaja duro como el agricultor que se esfuerza en la siembra y espera una buena cosecha. Viviremos con Cristo y reinaremos con Él. Él permanece fiel y siempre cumple sus promesas

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